En Jaén la V de Victoria se iza cada día en las instalaciones de Transportes Jesús López. Ella comanda la flota de esta firma, con unos veinte tráilers de alto nivel; pero cuando su mano empresarial requiere de su camionera mano, un rayo andaluz salta del despacho al asfalto en medio segundo. En su despacho, ubicado en la localidad jiennense de Begíjar, donde trabaja codo con codo junto a su padre, Victoria deja por un rato los imperativos de la coordinación diaria de esta empresa, puntera en el transporte nacional de productos alimentarios, para atender la curiosidad de este reportero de Solo Camión, que ha llegado hasta aquí tras recorrer un bello paisaje coronado de olivos. Hablar del idilio de esta joven por la carretera es hablar, irremisiblemente, de su primera infancia. Con apenas 9 añitos, junto a sus padres, Mari y Jesús, y su hermana, Marina, pasó más de una semana de aventura rutera en Holanda. Ver el mundo desde la cabina de un camión le quedó timbrado para siempre en su corazón. “Terminado el Bachillerato –nos explica esta joven andaluza– quise estudiar ADE (Administración y Dirección de Empresas), porque acariciaba la idea de compartir las riendas de esta empresa familiar. Lo acabé y me puse a trabajar de ello, pero al poco, cuando ya estaba ejerciendo en el despacho, me saqué todos los permisos de camión. Por mi manera de ser, tenía claro que necesitaba que me corriera el aire de vez en cuando”. Ver noticia completa
El Pegaso 1065 L de Jesús López, un sueño bien merecido
Un buen plan dominical para Jesús es aquel en el que la faena de su empresa le regala una mínima tregua, puede ponerse al volante de su Pegaso y busca un sitio en el que almorzar por los alrededores de Jaén. Aunque ya esté bien entrado en los 50, los ojos y la imaginación de nuestro protagonista se siguen coordinando perfectamente con su más tierna ilusión, de forma que lo que ve y lo que anhela resultan ser conceptos que transitan por la misma vía. “Desde chiquitillo el estar montado en un vehículo siempre ha sido para mí lo máximo. En casa mi padre era panadero –recuerda–, pero mi familia acabó montando una granja de pollos. Junto a otro socio, mi padre compró entonces un Avia con el que vender huevos, en el que transportaban también orujo y vino. Ver noticia completa